6.1. Primer tramo del paseo de la Estación.

            Una vez construida la estación en una lugar distante de la ciudad, en la Vega, el Ayuntamiento se planteó conectar la ciudad con el tan ansiado ferrocarril. Un primer proyecto presentado por el concejal Llauder en abril de 1881, que buscaba la conexión con la Estación del Ferrocarril a través de la puerta Barrera, no contó con la aprobación de la mayoría de la corporación municipal. La propuesta que se adoptó, más racional desde el punto de vista urbanístico y orográfico, fue la del concejal Rosendo de los Ríos, cuya conexión con el casco urbano se hacía a través de la plaza del Mercado.

            El proyecto requirió el ensanche de la calle Fontanilla o Siete Puentes, el derribo del edificio del Matadero y la expropiación de numerosas parcelas de las huertas de los Cuernos, de la Rosa, la Moriana, etc., con su numerosa red de acequias, albercas y bancales, además de encauzar el Arroyo del Matadero, con el que se mejoraba la salubridad de la ciudad.

            El proyecto fue redactado por el ingeniero Ricardo Herrera y aprobado por el alcalde José Roldán y Marín el 11 de junio de 1881. Todavía hoy, más de un siglo después, continúa siendo la calle más ancha de la ciudad. Consistía en un paseo de 1.250 metros de largo y 20 metros de ancho, totalmente recto y con pendiente suave. Lo formaban dos paseos laterales, de cuatro metros cada uno, y un paseo central de doce metros. La obra fue declarada de utilidad pública y pronto comenzaron las expropiaciones de las huertas, regadas con aguas residuales de la ciudad, y los trabajos de explanación.

            Antes de terminar las obras, al paseo se le hicieron algunas reformas, la más significativa fue un bulevar central con dos paseos laterales para carruajes y un arcén. El paseo recibió el nombre de Marqués de la Casa Loring, en honor de Jorge Loring y Oyarzábal, adjudicatario de la línea de ferrocarril Linares-Puente Genil. Posteriormente pasó a ser denominado paseo de Alfonso XIII, avenida de la Libertad, avenida del Generalísimo y actualmente paseo de la Estación, como popularmente se le ha llamado siempre.

            Terminada su construcción se convirtió en un paseo de moda en la ciudad, que competía con el de la Alameda. En 1889 se le dotó de faroles de petróleo y bancos de hierro, hechos en "La Fundición", en Jaén, industria local ubicada en el portillo de San Jerónimo, junto al paseo de la Alameda. Se plantaron diversos árboles: plátanos orientales, álamos negros, acacias blancas, cinamomos, ailantos, castaños de Indias,... procedentes de la Quinta de la Esperanza, de Madrid.

            Hubo dificultades en las expropiaciones de la calle Fontanilla, que comunicaba el paseo con la plaza del Mercado, por lo que en esta calle el paseo quedó con veinte metros de ancho frente a los treinta del resto. A este tramo se le denominó calle del Progreso, actualmente calle Roldán y Marín.

            Pronto comenzaron a surgir los edificios junto al paseo. Uno de los pioneros fue el asilo de las Hermanitas de los pobres, orden religiosa que ya estaba en Jaén desde 1867, cuya primera residencia de ancianos se ubicó en la calle de las Higueras y posteriormente en el Pilar de la Imprenta. Pronto el edificio quedó pequeño. Se buscó entonces la financiación de un nuevo edificio modélico en el entonces llamado camino de Jaén al Ferrocarril, en el lugar conocido como huerta de la Rosa, solar que fue comprado en 1890. Un año después, el 15 de octubre de 1891, se colocó la primera piedra de la actual Residencia de Ancianos San José, con la presencia del Obispo y demás autoridades religiosas. Las obras se realizaron bajo la dirección del arquitecto Justino Flórez Llamas. Los ancianos, comunidad y enseres no pudieron ser trasladados hasta 1899, cuando estuvo terminado el cuerpo central y saliente derecho. Posteriormente, el arquitecto Pablo Castillo García-Negrete proyectó y dirigió las obras de ampliación de los cuerpos salientes, arreglo de la capilla y otras. Otra nueva ampliación se realizó entre 1960 y 1962 con el derribo de la antigua muralla que circundaba la edificación y su sustitución por una reja, además de la prolongación de las naves hacia el exterior con dos nuevos pabellones.

            Fue principalmente a partir del primer tercio del siglo XX cuando surgieron a lo largo del paseo diversas casas, tipo villa, donde se trasladaron familias acomodadas de la ciudad. El día 1 de septiembre de 1914 fue inaugurado en los inicios del paseo el nuevo teatro "El Norte". Su propietario era Federico del Castillo Extremera (1875-1936), médico de Jaén. Constaba de dos plantas y una fachada historicista, cuyos extremos la formaban dos torres. En la parte central, tenía dos puertas bajo un arco de medio punto rebajado y sobre él un gran balcón con balaustrada, cuya cornisa era sostenida por cuatro columnas. Además de teatro era utilizado como cervecería, salón social para usos múltiples, como bailes, comedias, etc., y cine de verano. Durante los años 1914-1915 fue sede de la Asociación de la Prensa de Jaén, y en sus salones organizaba fiestas para sus obreros el ingeniero inglés Mr. Alberto Weight, regente de las instalaciones mineras Óxidos Flores, instaladas en Peñamefécit, junto la Estación de Ferrocarril. En 1918 fue reformado el edificio a cargo del ayudante de Obras Públicas Manuel Fernández, en lo que colaboró el artista Enrique Cañada. Se convirtió desde entonces y hasta su decadencia en la década de 1940, en el local de moda, donde se daban conciertos, zarzuelas, operetas,... incluso mítines políticos. Más tarde, se levantó en el lugar el teatro-cine Asuán, que se mantuvo hasta 1992, cuando fue cerrado. Posteriormente se construyeron viviendas en el solar.

            Otros cines se ubicaron a lo largo del paseo de la Estación entre los años cuarenta y sesenta del siglo XX, la época dorada del cine, como el cinema Victoria, inaugurado en 1942; el “Museo”, junto al Museo Provincial; el “Avenida”; y el “Trianón”, entre Navas de Tolosa y el paseo de la Estación. En la calle Navas de Tolosa, paralela al paseo, se abrió el cine “Lis Palace” en 1953, una de las mejoras salas de espectáculos en su época, con la película “Un americano en París”. Allí se realizaron importantes estrenos, como “Marcelino Pan y Vino”, o “Roberto el Diablo”, película rodada en la provincia de Jaén, a cuyo estreno asistieron sus principales intérpretes. Estos cines fueron entrando en crisis a medida que fue revalorizándose la superficie en la zona, por lo que el cine tradicional hubo de reconvertir sus salas o desaparecer. Esto último fue lo que ocurrió con los cines del paseo de la Estación.

            Cerca de la plaza de las Batallas, en cuyas proximidades se instalaba el ferial en la década de 1940, se abrió la primera caseta de feria en Jaén, “Caseta el 43", por ser durante la feria de aquel año. Tuvo este primer emplazamiento en el paseo de la Estación, entre el local donde se construyó el Instituto Nacional de Previsión y el chalé de la familia Serrano Cordón.

            En 1947 surgió también de nueva planta el Instituto Nacional de Previsión, actual sede de la Delegación Provincial de Salud, inaugurado el 18 de junio de aquel año con la presencia del Obispo de la Diócesis y del Director General del I.N.P. Luis Jordana de Pozas, a la vez que se le daba el nombre de Fernando López Obregón, consejero que fue de la Caja de Previsión Local de Andalucía Oriental, a la nueva calle. El edificio fue construido por Argimiro Rodríguez Álvarez, que anteriormente había realizado el edificio de la Casa de la Falange, en la calle Arquitecto Berges, el cual hoy alberga servicios de la Junta de Andalucía. Otro edificio, correspondiente al número 3 del paseo, fue la Casa Sindical. Posteriormente fue adquirido por la Caja Rural de Jaén para la ubicación de su oficina principal, tras su traslado junto a la plaza de las Batallas.

            En el mismo paseo, cerca de la plaza de las Batallas, se construyó el dispensario Central Antituberculoso, junto a la Jefatura Provincial de Sanidad, con la presencia entre las autoridades del Director General de Sanidad José Alberto Palanca.

            En su origen el edificio de la Delegación de Sanidad constaba en realidad de dos bloques, abiertos al paseo de la Estación y a la plaza de las Batallas. En su origen eran casas residenciales regionalistas que en la década de 1920 urbanizaban la zona. A partir de 1941, cuando se amplía a su nuevo cometido se respeta el regionalismo en el interior y exterior, con patio decorado con azulejos y rejas, alrededor del que se ubican las clínicas, laboratorios u oficinas. En el segundo piso se dispusieron las inspecciones de Farmacia y Sanidad, Veterinaria, Epidemiología, salón de actos y biblioteca.

            Las reformas realizadas en la década de 1950 afectaron también a la calzada del paseo, entonces conocido como avenida del Generalísimo. En 1958 se iniciaron las obras que suprimieron el andén central o bulevar, que fue sustituido por dos calzadas de 7,50 metros cada una, separadas por un metro de seto.

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