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11.5. Baños de Jabalcuz Desde el punto de vista sanitario, el establecimiento de baños y aguas minerales de Jabalcuz tuvo una gran importancia hasta bien entrado el siglo XX. Era un lugar muy concurrido, donde acudían enfermos y acompañantes. Estaban situados a media legua de la ciudad y al pie del cerro de su nombre. Estos baños eran a la vez centro de salud y lugar de esparcimiento, hablando de ellos dice el periódico “El Guadalbullón” en 1847: “Grande es su concurrencia... Es frecuente que las amables cuanto candorosas jóvenes de la provincia vayan a Jabalcuz, o acompañando al Papá, a la Abuelita o alguna amiga de confianza... y que los varones vayan allí en busca de ellas”. En aquel lugar se realizaban reuniones, bailes y paseos”. Los baños, como importante punto de recreo para la población de la capital y pueblos de la provincia, eran utilizados ya de forma continua desde el siglo XVII, pero no tuvieron mucha importancia por la mala comunicación que tenían con la ciudad de Jaén y el abandono en que estaban. En 1787, Serafín de Alcázar escribió una memoria sobre los Baños de Jabalcuz. Pero fue a mediados del siglo XIX cuando alcanzaron gran importancia. El baño de los hombres tenía 22 pies de longitud, 12 de latitud y más de 6 de profundidad. El de las mujeres 20 de longitud, 9 de latitud y 5,5 de profundidad. Estas aguas estaban indicadas para afecciones reumáticas y gotosas, con buenos resultados en “irritabilidad del sistemas nervioso, rigidez del sistema muscular y fibroso, en los flujos, disminorrea, gastritis crónicas y obstrucciones viscerales, hidropesías,...” Tenían toda una serie de comodidades para los bañistas, como cuartos de temperatura media, para hacer menos sensible la salida del aire libre; templete para resguardarse del Sol y de la lluvia; un vestuario circular cubierto con bóveda esférica rebajada, habitaciones para el médico director y para el bañero, varias casas de propiedad particular para la temporada de los baños; y una ermita dedicada a San Cosme y San Damián. Cada año eran más concurridos, de tal forma que decía la prensa de la época: “un sin número de personas se ven precisadas a ir y venir en caballerías y en bastantes carruajes que llenan este servicio y cuyas empresas particulares no dejan de hacer su agosto como vulgarmente se dice”. En 1886 el Ayuntamiento enajenó el balneario y pasó a propiedad de Manuel Fernández Villalta, el cual introdujo grandes reformas. En el paraje se hicieron nuevos jardines, trazados por Cecilio Rodríguez, que había diseñado los del Retiro de Madrid. Surgió un restaurante, pista de baile y otros servicios, por lo que Jabalcuz incrementó su prestigio como lugar de salud y de reuniones sociales. En 1925, fue creada la Compañía de Aguas de Jabalcuz, S. A., pero a partir de entonces comenzó el declive del balneario. No obstante, los baños continuaron utilizándose por muchas personas, y en el verano de 1938 las autoridades republicanas establecieron unas colonias para niños huérfanos de combatientes en Jabalcuz. Los baños estuvieron en explotación hasta la década de los sesenta del siglo XX. Después el balneario fue abandonado. Recientemente, el maravilloso entorno se ha visto drásticamente transformado por una urbanización. |