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2.3. Plaza de Toros Las corridas de toros eran corrientes en Jaén desde el medievo. Solían realizarse en improvisados escenarios, como las plazas del Mercado y Santa María. En el siglo XIX, ante el auge que estaba tomando la fiesta taurina, se vio la necesidad de construir una plaza adecuada. En octubre de 1842 se presentaron en el Ayuntamiento dos solicitudes para su construcción, una de José María Carrillo, como representante de un grupo de personas interesadas, y otra de Antonio Fernández, importante comerciante local. Ambos solicitaban para su ubicación el solar situado a la salida de la puerta del Ángel. El 29 de octubre de 1842, el Ayuntamiento acordó ceder a Antonio Fernández el terreno, que había de tener una extensión de 9.507 varas cuadradas. Sin embargo, la Diputación revocó este acuerdo, convocándose entonces una subasta del terreno al mejor postor. En julio de 1843, se aprobó la venta a censo del terreno a favor de Manuel Padilla. La plaza comenzó a construirse en 1844, formándose para tal fin una Sociedad de la Plaza de Toros. Mientras tanto, para las ferias, se formaba una plaza provisional al final de la Alameda de los Capuchinos, la cual se deshacía pasados estos días. La inauguración de la nueva plaza tuvo lugar el 15 de agosto de 1847, tenía 11 gradas de piedra de mármol labrada de la cantera de San Cristóbal, 65 varas de diámetro y una capacidad de 8.000 espectadores. Se lidiaron toros del Marqués de la Merced, a cargo de los diestros Antonio y Ricardo Luque (Camará). Al poco tiempo, se derrumbó toda la parte del Sol, teniendo que reconstruirse y volver a reestrenarse el 15 de agosto de 1848 con la lidia de toros de Plácido Casameña, a cargo de los diestros Chiclanero y Nicolás Baró. No obstante, continuaron celebrándose corridas de toros en las plazas de la ciudad, como la del Mercado. En 1864, la mayor parte de las acciones de la Plaza de Toros pasaron a Jerónimo Sánchez, el cual hizo reformas que finalizaron en 1869. Ya en 1943, el estado de la Plaza de Toros se consideraba deplorable. Nada más finalizar la feria de Octubre, el arquitecto municipal, Antonio María Sánchez informaba de deficiencias sobre salidas, barreras, puertas de acceso, anchos de filas, enfermería y otras cuestiones. Además avisaba del peligro de seguridad que ofrecía la construcción, hecha en fábrica de tapial y de mampostería en mal estado de conservación, que presentaba en algunas zonas graves síntomas de ruina. Terminaba por aconsejar que la plaza se hiciera de nueva planta por los agrietamientos de las pilastras y los grandes desplomes de los palcos superiores. No obstante, continuaron realizándose corridas y otras actuaciones, como lucha libre americana o combates de boxeo (1947), pues en la ciudad existía por estas fechas un equipo de boxeo del Frente de Juventudes. Cuando aún no había comenzado el derribo de la vieja plaza, una sociedad presentó la propuesta de construcción de una nueva en septiembre de 1958. El 12 de noviembre de este año comenzó el derribo. En 1960 se inauguró la nueva Plaza de Toros y sus dependencias, acto en el que participaron todas las autoridades y que culminó con una corrida de toros al día siguiente, el 18 de octubre, feria de San Lucas, con reses de Alipio Tabernero, de Villanueva de Cañedo (Salamanca), y la actuación de los caballeros Ángel y Rafaelo Peralta, además de los toreros Gregorio Sánchez, “Pedrés” y Víctor Quesada. En 1962 se terminó la segunda fase, con estructura de hormigón armado, por lo que el aforo oficial de la plaza era de 11.500 espectadores. Se cumplía así el anhelo de la gran afición taurina giennense que por fin disponía de un coso digno para la capital. En la corrida inaugural actuaron los matadores de toros Diego Puerta, Paco Camino y Manuel García “Palmeño”, con ganado de Carlos Núñez. Un año después, el Ayuntamiento vendió la plaza a una sociedad privada. |