2. El primer cuarto del siglo XX.

 

            En las primeras décadas del siglo XX la ciudad continuó su crecimiento. La evolución del número de habitantes en las tres primeras décadas fue el siguiente:

Año

Nº habitantes

1900

26434

1910

29217

1920

33444

1930

39787

            Pero el crecimiento poblacional no se traduce proporcionalmente con el crecimiento de suelo urbano de la ciudad, pues el núcleo urbano es bastante estático en estos primeras décadas de siglo, y el incremento de población fue absorbido principalmente por los barrios de San Ildefonso y Santa María, dentro del antiguo núcleo murado y ampliación de siglos pasados. Por el Sur, la ciudad no sobrepasaba el barranco de la Alcantarilla, seguía la calle Adarves Bajos hasta llegar a la Alameda, que continuaba a las afueras de la ciudad. Por el Este y hacia el Norte continuaba bordeándola el camino de Granada y antigua calle del Rastro, por esta época llamada del Matadero -actual calle Correo Weglison-. Por el Norte, la carretera de Madrid y el paseo de la Estación mostraban aislados edificios entre huertas, lo mismo que la carretera de Córdoba en el Oeste. Eran muestras de un débil crecimiento anárquico, sin planificación que seguía las principales vías de comunicación. Los edificios no tenían grandes alturas y en la ciudad destacaban las torres de las iglesias desde la lejanía, especialmente la Catedral.

            A principios de siglo, la luz eléctrica estaba transformando la iluminación de la ciudad, aunque pervivían algunos faroles de petróleo. La familia Puga fue pionera de este servicio en Jaén hasta principios del siglo XX, cuando la compró la fábrica Electra Industrial Española de Bilbao, S.A. También la familia Jódar, con su central en el puente Tablas, abastecía la ciudad en la década de 1910, y la compañía la Linarense de Electricidad, S.A., con una instalación nueva suministraba simultáneamente luz a la ciudad, entrando en competencia unas con otras hasta que se dividieron la ciudad por zonas. En 1948, Mengemor S.A., adquirió la Electra y más tarde la Linarense. En los años de 1950 Sevillana de Electricidad adquirió las acciones de Mengemor y en la década de 1960 las de al familia Jódar.

            No obstante, la ciudad tenía mucho que cambiar en diversos aspectos. Así, en la puerta de Granada había un lavadero utilizado por los vecinos, que con frecuencia estaba en mal estado. En 1903 la prensa de la época lo consideraba como asqueroso, y aconsejaba prohibir el lavado de ropa en este lugar por ser cieno y no agua lo que por él bajaba. Y un año después, con motivo de la visita del rey Alfonso XIII el Ayuntamiento deja constancia del mal estado en que se encontraban algunas de las calles principales por las que debía pasar el monarca. También se acordaba la construcción de un lavadero en condiciones en la charca de la fuente de la Peña, acuerdo que se repitió en enero de 1905, cuando el Ayuntamiento acordó la construcción de un nuevo lavadero en esta fuente y se construyó un santuario para el Cristo de Chircales junto al camino.

            El patrimonio histórico-artístico se vio gravemente afectado por la demolición de elementos arquitectónicos singulares de la ciudad, como la Alhóndiga, el cuartel de Caballería, el palacio de Montemar,... La Comisión de Monumentos, la revista cultural "Don Lope de Sosa", dirigida por Alfredo Cazabán Laguna, y otros fueron las voces defensoras del patrimonio histórico-artístico de la ciudad. Es de destacar la labor de José del Prado y Palacio, desde su cargo de ministro de Instrucción, para la declaración de monumento arquitectónico-artístico (R.O. 22-11-1919) de la portada de la iglesia de San Miguel. En los años treinta se obtuvo también la calificación de monumentos histórico-artísticos para la Catedral y San Andrés.

            La arquitectura doméstica de la ciudad mantiene su estructura decimonónica. Las nuevas construcciones de este período muestran una gran variedad estilística que es símbolo del enriquecimiento burgués. Hay una línea modernista y también, a partir de 1918, un estilo regionalista, uno de cuyos impulsores es el arquitecto Luis Berges, que como arquitecto municipal también presentó proyectos novedosos basados en el funcionalismo.

            Al iniciarse el siglo, el principal referente de la arquitectura de la ciudad es Justino Flórez Llamas (1848-1927), de origen leonés, inició su carrera en Pontevedra sobre 1873 y hasta 1876, luego pasó a Vigo hasta 1882, cuando fue nombrado arquitecto municipal de Burgos. En 1884 llegó a Jaén, donde ejerció como Arquitecto Municipal Interino, Provincial y Diocesano, además de empresario. De sus obras arquitectónicas, hoy día quedan el palacio de la Diputación Provincial, El asilo de las Hermanitas de los Pobres, El Seminario Conciliar, El Casino Primitivo, el Teatro Darymelia, la ampliación del cementerio de San Eufrasio y numerosas viviendas particulares.

            En 1912 se inauguró en el centro del paseo de la Estación el Monumento a las Batallas. También se modificó el trazado del paseo por la época de la instalación del monumento al quedar dividido en dos tramos con distintos diseños urbanos. El tramo que iba de las Batallas a la Estación continuó con el diseño primitivo, mientras el tramo que llevaba a la plaza de las Palmeras -actual plaza de la Constitución- fue modificado creándose dos calzadas de carruajes a los lados y dos aceras junto a los edificios, al estilo de la época. En el Bulevar se fueron edificando casas con fachadas clásicas, que a partir de mediados de siglo lentamente desaparecieron, siendo sustituidas por otras de gran altura, perdiendo el paseo la perspectiva profunda que daba la menor altura. En el segundo tramo del paseo, el más próximo a la Estación, surgieron algunas construcciones aisladas, como la fábrica de Harinas de Antonio Belló Ayala en 1906.

            Al comienzo de la carretera de Madrid y próximo al núcleo urbano, el histórico ejido de Belén es uno de los puntos en que tiene lugar el crecimiento urbanístico sin control de estos años. En la misma Estación del Ferrocarril se construyen viviendas para empleados del mismo. Otros edificios sin planificación se levantan en la zona de los Adarves. Y se inicia el barrio del Seminario en torno a este edificio.

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