5.1. El barrio de Santa Isabel.

             Tras la contienda civil de 1936-39, muchas familias giennenses quedaron en la miseria, vivían en condiciones infrahumanas en cuevas de la carretera de Circunvalación, cerro de los Lirios o ejido de Santa Isabel, construidas por sus propios moradores. Son oquedades artificiales, excavadas en la dura arcilla y margas de las laderas; pese a su sencillez, tanto unas como otras son arquitecturas sabiamente elaboradas que requieren mucho trabajo. Para tomar altura suficiente se abría una zanja a cielo abierto de varios metros de longitud, en cuyo extremo se excavaba la puerta y la cueva con una superficie entre 16 y 75 metros. Hacia el exterior únicamente se abren la puerta y la chimenea, sin más luz que la de la puerta, de ahí que la vida se realizase al aire libre, junto a la puerta de la cueva o en el vestíbulo.

A pesar de la escasez de materiales de construcción tras la Guerra Civil, el Ayuntamiento, Diputación Provincial y Delegación Provincial Sindical intentaron solventar el problema de estos vecinos que mal vivían en chabolas o llevaban una vida troglodítica, en cuevas con filtraciones en los períodos lluviosos, siempre expuestos a ser sepultados en un derrumbe. El entonces Gobernador Civil de la Provincia, Alonso Villalobos Solórzano, ordenó la construcción de unas casas en aquel terreno, y entregarlas por sorteo a aquellos obreros que las construían. En 1946 se entregaron las primeras cuarenta viviendas, en el lugar que más tarde fue conocido popularmente como “Corea”, en relación con el sangriento conflicto internacional en plena "Guerra Fría". Otras 22 viviendas fueron entregadas en julio de 1947. Eran casas unifamiliares modestas con un trazado semicircular, que se adaptaba a la fuerte pendiente del terreno.

            En 1950 la barrida ya contaba con su iglesia, que fue bendecida el 13 de abril, a cargo del obispo de la diócesis, Rafael García y García de Castro, quien ofreció una misa y “Te Deum”, con la asistencia del Gobernador Civil y otras autoridades. La iglesia llevaba por advocación a Santa Isabel y se construyó en la plaza de su nombre, iglesia modesta y funcional, realizada según proyecto de Ramón Pajares Pardo. También fueron bendecidos los locales para las escuelas de la barriada. En años posteriores se construyó la zona del barrio más próxima al centro de la ciudad, como las 136 viviendas que levantó la Obra del Hogar en 1968, y fueron sorteadas ante 2.000 personas que se congregaron en la Jefatura provincial del Movimiento.

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