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6. El camino del progreso. Desde mediados del siglo XIX el ferrocarril fue para los giennenses un símbolo del progreso, la solución para los males crónicos de comunicación de la ciudad. Se esperaba que el ferrocarril desarrollara el comercio y la industria, a la vez que daría salida a los productos agrícolas y entrada a estos mismos productos en épocas de crisis de subsistencias. La burguesía de la ciudad, que se había consolidado en el poder político municipal y provincial tras el triunfo del constitucionalismo liberal apostó fuerte desde un principio por el ferrocarril para Jaén. Se estudiaron varios proyectos. Sin embargo, por diversas circunstancias, especialmente las orográficas, no se incluyó Jaén en ninguna de las vías principales de comunicación. A la ciudad, el ferrocarril llegó tarde, en 1881, y como una red secundaria que distaba mucho de las ilusiones que desde treinta años atrás habían puesto los giennenses. A pesar de ello, el ferrocarril se había convertido en un mito en la ciudad, y por lo tanto, desde un primer momento se diseñó un amplio "cordón umbilical" que uniera el "ombligo" de la ciudad con la Estación de Ferrocarril, un paseo que en años posteriores y hasta la actualidad sería el principal eje de desarrollo urbano. |