8.3. Caño Quebrado.

             Este lugar, cercano al castillo de Jaén, está muy vinculado a la ciudad. El paraje de Caño Quebrado formaba parte en el siglo XIX de la dehesa del Abasto, que era de aprovechamiento común y comprendía el cerro de La Imo ra de 130 fanegas de extensión; Caño Quebrado y Cañada del Castillo, 215 fanegas. Eran zonas que, aunque no aptas para la roturación, tenían una notable importancia como fuente de leña, carbón  y past os , de donde se abastecían los vecinos o subastaba para su aprovechamiento el ayuntamiento. A pesar de todo, sobre estos terrenos, generalmente poco productivos, se realizaron roturaciones, especialmente en los períodos revolucionarios liberales de la primera mitad del siglo XIX, pese a las prohibiciones del Ayuntamiento.

            Esta sierra también era aprovechada en sus recursos por algunas personas de los pueblos limítrofes, como los vecinos del pueblo de Torredelcampo, que recogían la alhucema, hierba aromática de la que eran tradicionalmente los arrendadores.

            En el siglo XIX, los terrenos de Ja balcuz, Río Cuchillo, La Llana, Caño quebrado, cerro de La Imora y otros, considerados por el Ayuntamiento como de aprovechamiento común para el ganado de labor, eran terrenos de escaso arbolado, que lindaban entre sí y estaban comunicados por veredas reales. El intento de desamortización provocó las quejas del Ayuntamiento ante el Director General de Propiedades y Derechos del Estado, a fin de que se suspendiesen los pagos de los respectivos terrenos hasta la resolución del expediente que el Ayuntamiento había instruido. En abril de 1861, el Ministro de Hacienda resolvió dicho expediente decretando la excepción en concepto de aprovechamiento común de los terrenos denominados Neveral, Solana de la fuente de la Peña, Cañada del Castillo, Caño Quebrado, puerta de Martos, cerro del Alamillo y Canteruela, Prados de la fuente de la Cabaña, y el cerro de La Imora, que quedaban exceptuados de la desamortización. No así los de Jabalcuz, la Llana y Río Cuchillo, puesto que se habían venido arrendando los años anteriores.

            Caño Quebrado, tenía una significación especial para la ciudad por su nacimiento de agua, “El Alamillo”, una de las fuentes que abastecían Jaén, además de a la guardia del Castillo. La fuente emplazada en este lugar de sierra, cercano a la ciudad, motivó que en el verano de 1938 las autoridades republicanas establecieran allí unas colonias para niñas huérfanas de combatientes, donde hacía poco se había construido una piscina con la ayuda del Socorro Rojo Internacional.

            También tiene Caño quebrado especial significación en la romería de la Santa Catalina, que se celebra cada 25 de noviembre, salvo excepciones. La romería parte del templo titular, San Pedro Pascual y la Purísima, en el barrio de la Glorieta, con la imagen colocada en un trono-andas sobre un tractor adornado y se dirige al castillo con el acompañamiento de su Junta de Gobierno, cofrades y representación de otras cofradías de la ciudad y fieles, entre salves. Cuando llega la imagen a Caño Quebrado, las andas son tomadas a hombros de jóvenes y la imagen es llevada así hasta la capilla del Castillo. La imagen se coloca en la puerta, afuera de la torre, donde se dice misa, normalmente por el obispo de la Diócesis, sobre el medio día. Gran número de personas se reúnen en el recinto del castillo hasta Caño Quebrado, donde se instalan numerosas casetas y los romeros celebran un día de campo.

            La fuente es, además de  punto de encuentro de los romeros en Santa Catalina, final de trayecto para paseantes u ocasional calvario de Vía crucis, tal como ocurrió en 1946, cuando los fuertes vientos de Jaén arrancaron la gran cruz de madera del Castillo, símbolo antiguo de la ciudad que periódicamente era derribada y reconstruida. Este año la cruz fue expuesta en el Sagrario y trasladada posteriormente hasta el cerro en un solemne Vía crucis. Durante el trayecto se recorrieron las estaciones, que terminaron en la explanada de Caño Quebrado.

            La fuente de Caño Quebrado, también en relación con el Castillo, forma parte de las leyendas de Jaén. Una de ellas cuenta que en tiempos medievales Jaén estaba gobernado por Omar, valiente guerrero muy enamorado de su bella esposa Zoraida. Un día, Omar fue llamado por el cadí que requería su presencia en la ciudad. Partió de noche y, como no regresaba, su esposa con sus servidores salió a buscarlo y lo encontró asesinado con un puñal en la espalda. Zoraida lloró desconsolada abrazando a su esposo hasta que quedó exhausta. Cuando sus servidores quisieron levantarla descubrieron que estaba muerta y de sus ojos seguían fluyendo lágrimas que al caer a tierra se mezclaban con otras que brotaron prodigiosamente en el lugar hasta entonces yermo. Se formo así un manantial muy abundante que hoy se conoce como Caño Quebrado. También cuentan que en las noches de febrero aún puede verse una fantasmal pareja que sale del nacimiento y abrazada se aleja hacia el Castillo.

            El entorno de Caño Quebrado, con los cerros del Castillo y El Neveral fue incluido en la repoblación forestal que  realizó el Patrimonio Forestal del Estado, con el que realizó un convenio el Ayuntamiento de Jaén. La repoblación se inició a partir del 30 de octubre de 1950 en diferentes etapas. Hoy día forma parte del parque Periurbano de Jaén.

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