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Epílogo A lo largo de estas líneas hemos querido plasmar la imagen real de una ciudad con sus gentes, como una ciudad en movimiento, que desde sus raíces se proyecta hasta el presente; una ciudad que rompe la muralla medieval, en un principio de forma tímida, para incrementar el ritmo expansivo en la contemporaneidad. Este libro alcanza su pleno sentido con el primer volumen, donde se estudia el Jaén intramuros, que ha constituido el centro neurálgico desde el que se proyecta la expansión urbana y que continuamente sirve de referencia a la misma; y también con el tercero, continuación del crecimiento urbano de la ciudad a partir de mediados del siglo XX, una expansión hacia el Norte que continúa en la actualidad, como son los nuevos barrios de Las Protegidas, Santa María del Valle, Peñamefécit, Las Fuentezuelas, Gran Eje, Estación de Autobuses, Los Prados, Vaciacostales, Gran Bulevar, Polígonos de los Olivares, Las Lagunillas, Puente Tablas, Las Infantas,... Es una nueva red urbana, producto de una rápida expansión, en la que surgen zonas tan significativas como el polígono industrial de Los Olivares, la zona sanitaria de Los Prados o la anhelada Universidad de Jaén en Las Lagunillas. Es el nuevo Jaén que abraza la campiña y en su crecimiento se descubre a sí mismo en sus profundas raíces con el descubrimiento del yacimiento arqueológico de Marroquíes Bajos. Surge una nueva red urbana que ha de proyectarse al futuro en el respeto al pasado, que se acerca a las carreteras de circunvalación y las sobrepasa. Son los nuevos tiempos que imponen su frenético ritmo, y a los tradicionales problemas se le añaden otros nuevos, que a su vez exigen nuevas soluciones. La ciudad cambia aceleradamente, como si el temido lagarto o dragón de La Magdalena, que el anónimo héroe mató y se transformó en esa imagen del viejo Jaén dormido a los pies del cerro del Castillo, empezara a despertar y alargar sus alas, mostrando cual inmenso es su cuerpo. Si el lagarto despierta ¿nos devorará o quedan todavía héroes que lo impidan? |