INTRODUCCIÓN

 

            Es este libro la segunda entrega de la trilogía que sobre la ciudad de Jaén edita la Caja General de Ahorros de Granada, a través de la Obra Benéfico Social, y coordina Gabriel Pozo Felguera. Si la primera entrega estaba centrada en los barrios intramuros de la ciudad, al Jaén más histórico y monumental, esta segunda comprende la zona circundante, la primera expansión de la ciudad tras la muralla; un crecimiento extendido en el tiempo, que hemos enmarcado cronológicamente entre el siglo XVI y la década de 1950. En este tiempo el crecimiento urbanístico fue lento y discontinuo, con distintas fases y ritmos de expansión. Durante la Edad Moderna y la primera mitad del siglo XIX el crecimiento urbano de la ciudad fue lento, y más rápido a partir de la segunda mitad del siglo XIX hasta mediados del XX, época en que finalizamos la expansión urbana que recoge este libro.

            En su conjunto, este proceso es totalmente diferente al rápido crecimiento de la ciudad a partir de la segunda mitad del siglo XX, que podemos considerar como el segundo gran periodo expansivo de la ciudad, en el que surge un nuevo trazado urbano, del que tratará la tercera entrega de la trilogía que hemos hecho referencia.

            A lo largo de las siguientes páginas hemos intentado trazar una visión de la primera expansión urbana de Jaén desde un punto de vista multidisciplinar, especialmente basado en la Historia y la Geografía, pero incorporando aspectos arquitectónicos, artísticos, demográficos, etnográficos, literarios,... con el fin de intentar recoger la imagen de una ciudad viva, de una realidad cultural giennense que a través de sus barrios, calles, casas, iglesias,... ha dejado su impronta. Es la imagen de una paisaje urbano no siempre fácil de leer. Para ayudar a su lectura ha sido escrito este libro, aplicando una metodología que ha tenido como base una amplia bibliografía y la labor archivística recogidas al final del mismo.

            Diversos archivos albergan documentación interesante sobre la ciudad de Jaén y sus habitantes. Entre ellos están el Archivo Histórico Provincial con su documentación jurídica, hacendística o administrativa; el Histórico Diocesano, en el que destaca la documentación que atesoran los libros sacramentales, las actas del cabildo, la fábrica de la catedral, cofradías, etc.; pero es sin duda el Archivo Municipal de Jaén el que conserva la documentación más interesante sobre la ciudad y sus gentes. Sus cientos de legajos, aún por catalogar en su totalidad, guardan la historia y vida de miles de giennenses que poblaban sus calles y cultivaban los campos, también sus sueños y sus esperanzas, sus penas y sus desgracias,... Toda una secuencia evolutiva que a través de diversas generaciones llega hasta nosotros. Y en ese deambular del tiempo nos encontramos con noticias de edificios que se levantan o se destruyen, calles que se abren, fuentes que se secan, tormentas que hunden tejados o arrastran viviendas, puertas que se destruyen para dar paso al “progreso”, seculares huertos colonizados por altos edificios, nuevos y saneados cementerios,... Es la ciudad en movimiento, un ente vivo que tiene como protagonistas a sus habitantes.

            El plan de trabajo nos ha llevado un desarrollar una primera parte dedicada a la nueva ciudad que surge tras la Edad Media que inicia la expansión tras la muralla, ¿cómo es la ciudad que crece?, ¿cómo son sus gentes?, ¿qué hacen?, ¿cuanta es su población?, ¿cómo se organiza?, ¿cómo se divierte?,... La segunda parte está dedicada al progreso arrollador, a las intensas transformaciones que se producen a partir del siglo XIX y sus repercusiones. Y, finalmente, una tercera parte la dedicamos a diversos itinerarios por la ciudad extramuros, recorriendo aquellos barrios que comprenden la expansión de la ciudad que estudia este libro.

            Este libro sigue la línea que ya planteó Gabriel Pozo en la colección “Granada y sus barrios” y, como aquella, trata de incitar a los giennenses a ser turistas en su propia ciudad despertando la inquietud de conocer la misma en su integridad, más allá de la visión externa que nos muestran las calles recién asfaltadas o los esbeltos edificios contrastando con los restos de otros que parecen anclados en el pasado, porque nuestra ciudad nos habla continuamente y es necesario escuchar su lenguaje para que toda su rica cultura llegue hasta nosotros y así podamos conocerla y respetarla.

             Finalmente, hemos de expresar nuestro agradecimiento a la Obra Social de la Caja de Granada por el interés demostrado en los temas giennenses, a Manuel López Pérez por la ayuda prestada en los textos de este trabajo; y a Isidoro Lara, que nos ha facilitado la fotografía histórica de este libro.

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